#CHILE – #PARTE1- Otras atracciones en San Pedro de Atacama: Hierbas Buenas

<strong>Loreto</strong>  Oda Marín

Loreto Oda Marín

Periodista y licenciada en comunicación social con un hambre gigante por todo lo que tiene que ver con gastronomía, coctelería, hotelería y viajes.

Etiquetas:
San Pedro, Los Géiseres del Tatio, la laguna Cejar y el Valle de la Luna son las vedettes de la Provincia de El Loa. Sin embargo, esta zona tiene muchos otros atractivos aún por descubrir. Acá la primera parte…

La magia del desierto es envolvente y su encanto muchas veces está en la austeridad de su paisaje, que adquiere mayor complejidad gracias a sus detalles. La pampa cautiva y enamora.

Quienes se entusiasman con adentrarse en los atractivos del desierto de Atacama, el más árido del mundo, suelen comenzar con la conocida ciudad de San Pedro, siendo los Géiseres del Tatio; el Valle de la Luna y de la Muerte; la Reserva Nacional Los Flamencos; y las lagunas de Cejar y Tebinquinche los clásicos puntos turísticos, los cuales desde hace años dan la vuelta al mundo en varias postales y en la retina de millones de viajeros. Sin embargo, esta comuna chilena ubicada en la provincia de El Loa, en la región de Antofagasta, posee muchos otros tesoros naturales e, incluso, algunos intervenidos por el hombre que aún son un tanto desconocidos para varios visitantes ¿Lo mejor de todo?, es que están a la espera de ser descubiertos.

Para los amantes de la arqueología un imperdible es Hierbas Buenas, sitio ubicado en la zona de Santiago de Río Grande, camino a San Pedro de Atacama desde Calama. Luego de abandonar la carretera principal, hay que internarse por un camino rodeado de montañas escarpadas con diversos matices de colores, en los que predomina el café de la tierra, el gris de las rocas y el amarillo de unos matorrales desteñidos por el calor del sol. También se ven distintos tipos de cactus, como el cojín de la suegra, y algunos camélidos, varios de ellos luciendo coloridos pompones en las orejas, un mecanismo utilizado desde hace años por los habitantes indígenas para marcar el ganado. Si el turista afina el ojo y pone atención a la ruta, podrá ver que por los cerros del sector hay rastros del otrora camino del Inca.

Hierbas Buenas, San Pedro de Atacama.

En medio de ese paisaje aparece una planicie que es la antesala del lugar con la mayor concentración de arte rupestre del área. Antes de comenzar el recorrido, la vista ya se maravilla con las extraordinarias formaciones rocosas naturales que son parte de un paisaje austero que tiene a un cielo azul como telón de fondo. 

Mientras se camina por un sendero delimitado con piedras, las grandes rocas muestran estos vestigios creados por el ser humano. Un museo al aire libre en el que se pueden apreciar tallados de zorros, flamencos, llamas, camellos y personas. Reiteradamente también se ven figuras humanas sentadas en pose de flor de loto, con un brazo arriba y otro abajo, las que representan a los chamanes, esos hechiceros ancestrales que eran muy relevantes para las diferentes culturas que arribaron a este territorio, pues eran ellos quienes tenían información sobre las lluvias y las estaciones.  

El sector logró tal cantidad de registros porque antiguamente este fue un punto de encuentro de caravaneros de diversas partes del continente, incluso de la selva, lo que queda evidenciado en los dibujos de monos y ciertos tipos de aves, no propias de la región. Pasar por acá solía implicar dejar un registro, por eso, se pueden encontrar diversos tipos de petroglifos, que revelarían las diferentes épocas en las que se crearon, pues tienen una data de 3.000 a 4.000 años. Por lo mismo, en este espacio se desarrolló un importante intercambio cultural y comercial, según contó la guía Silvia Lisoni Reyes, quien ha trabajado en la agencia de turismo Sol del Desierto, uno de los tour operadores que realiza esta visita.

Arte rupestre en Hierbas Buenas.

En el silencio del desierto, estos grabados revelan más detalles históricos importantes, como que los grupos que pasaron por estas secas tierras eran politeístas y creían en el sol y las montañas, siendo estas últimas fundamentales en esas culturas, debido a que en el pasado eran representaciones de los dioses porque de ellas provenía el agua, elemento fundamental en toda civilización.

Piedra de los chamanes

Una vez que se termina el sendero, se toma rumbo hacia la derecha, pues a los pocos metros y a unos cuantos minutos de caminar sobre un suelo resquebrajado por la falta de agua se encuentra la piedra de los chamanes, un lugar con una gran vista donde los hombres dotados, supuestamente, de poderes sobrenaturales y que eran los jefes de la tribu se juntaban con el fin de tomar decisiones.

Además de estos registros, aquí se han encontrado elementos de orfebrería, otro motivo para que esta parte de la comuna se convirtiera en un centro de estudio. 

«La idea de estos petroglifos era dejar un registro de su paso y decirle a otras caravanas que este era un espacio de reunión. Esta parte fue bien importante por el trueque de productos y de cultura«, especificó el guía turístico Wladimir Barraza.

La experiencia toma solo la mañana, ideal para quienes andan de paso. Las personas interesadas pueden tomar un tour, que suele incluir otros puntos, o llegar por su cuenta sin necesidad de contar con un vehículo 4×4, por la poca dificultad del trayecto. La entrada tiene un módico costo, dinero que va a un fondo que es administrado por el ayllu (comunidad) a cargo de esta área que desde hace más de diez años se urbanizó y se habilitó para que pudiese ser visitado por los turistas sin impactar el medio ambiente y el arte rupestre. ☆LO.

IMG + TXT ©️ / Enero 2023 

📍 #SanPedro #Chile 2016

Compartir

Publicaciones relacionadas

error: Contenido protegido !!