La Bottega Gandolini, un viaje por la gastronomía de Italia

<strong>Loreto</strong>  Oda Marín

Loreto Oda Marín

Periodista y licenciada en comunicación social con un hambre gigante por todo lo que tiene que ver con gastronomía, coctelería, hotelería y viajes.

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Este proyecto familiar también busca generar diversos espacios en torno al buen comer y beber con un área dedicada exclusivamente al tueste de café; otra de postres; obviamente, una de pastas; un horno de donde salen sus buenas pizzas; una barra en desarrollo; y un emporio con productos, donde los vinos de la familia no podían faltar.

La gastronomía siempre ha sido parte de la familia Silva Gandolini. Los cinco hermanos han estado vinculados desde pequeños, de uno u otro modo, al buen comer y beber. Y cómo no, considerando que sus dos abuelos son italianos, pero más aún al saber que uno de ellos era Constantino Ambrosoli, el mismo ingeniero químico originario de la zona de Como, en el norte de Italia, que de la miel hizo caramelos y que luego emigró para instalarse en Valparaíso y desarrollar la conocida marca Ambrosoli.

En tanto, los Gandolini, provenientes de Génova, también en el norte de ese país, se fueron especializando en vino. Stefano es enólogo y el hombre detrás de las botellas que llevan su apellido, las que nacen en el valle del Maipo y que el 2014 salieron al mercado.

Estos hermanos crecieron en la fábrica de dulces y aunque ninguno es gastronómico de profesión, todos llegaron al rubro desde sus diversas expertise. Ahora lo hacen de la mano de La Bottega Gandolini, que abrió sus puertas en marzo del 2023 en Alonso de Córdova, aunque la marca ya había nacido ocho años antes, debido a que a través de ella se dedicaban a la producción y venta de pizzas, masas y salsas.

La idea ahora es no solo ser un restaurante, sino un espacio en torno al buen comer en todos los sentidos. Por eso, ellos tuestan el café que compran en verde y que proviene de distinto orígenes; hacen sus helados, postres y bollería; obviamente, sus masas de pizza y pastas; y tienen un emporio que irá creciendo en el tiempo, donde, claramente, sus vinos no podían faltar. Mirando al futuro, dentro de los planes está tener un taller de masa. 

Por lo mismo, esta bottega cuenta con diversos espacios, como su terraza al aire libre delantera y en la parte posterior; un interior, donde está el emporio, con una larga mesa para grupos grandes o para compartir; y un salón donde se luce su barra y su horno para pizzas.

La propuesta es que La Bottega Gandolini sea un recorrido por diversas preparaciones de Italia, eso sí, siempre respetando las tradiciones, los tiempos y procesos de las recetas y manteniendo como foco la calidad del producto. Esto, más su pasión por la gastronomía, llevó a la familia a abastecerse con una huerta propia, en las afueras de Santiago, y a elaborar todo lo que puedan, incluso, hasta su aceite de oliva.

La Bottega Gandolini es una vitrina de lo que hacemos nosotros porque somos productores. Por eso, los productos son tan importantes para nosotros”.

Alfonso Silva Gandolini, uno de los socios.
Tabla Gandolini. Un generoso festín lleno de color, ideal para compartir, hasta cinco personas, y captar las bondades de los productos italianos típicos. Esto porque tiene una burrata preveniente de Apulia [sur de Italia]; mozzarella di búfala D.O.P [Denominación de Origen Protegida] de la Campana [también en el sur]; prosciutto crudo San Daniele; coppa [fiambre hecho del cuello del cerdo ahumado]; mortadella italiana con pistacho; alcachofas en aceite de oliva; rúcula fresca; tomate cherry; acompañado de masas de la casa.
La Bruschetta. Un aperitivo típico italiano que sería nuestro símil al canapé. Acá hay seis opciones y uno puede elegir dos, y todas vienen sobre un pan de la casa. Para los amantes de la trufa una imperdible es la que lleva una cuota precisa de aceite de este producto, burrata di Apulia y albahaca. Otra es la de gorgonzola, de la zona y hecha con leche de vaca, por lo que es más suave, y peras a la cúrcuma, una combinación imbatible, que se potencia con ralladura de pistacho.
Vitello Tonnato. Un clásico de Lombardía, en el norte de Italia, pero que acá lleva alcaparras y alcaparrones, los que contribuyen a darle un sabroso contrapunto a esta suave y profunda receta que tiene reminiscencias caseras.
Burrata frita. Un goloso plato para sacar suspiros con una dosis de tomate precisa para no opacar ni quitar protagonismo. Una mezcla que al primer bocado parece abrazarte el alma.

Pizzas. Obviamente las pizzas no podían faltar. La masa es una receta propia que mezcla técnicas del norte y el sur, que son elaboradas con harina doble 00 y leudada por 24 horas, a lo más 30, lo que da como resultado una masa elástica y suave, de acidez discreta, con un borde levantado y crunchi. En general, el resultado son sabores equilibrados, elegantes, donde cada producto tiene su espacio sin invadir al otro.

Emilia Romagna. Su nombre es para hacerle un tributo a su ingrediente estrella: mortadella di pistacchio di Bologna, que queda justamente en esta zona centro-norte de Italia. Ese suave insumo de por sí es todo un hit y acá se potencia con el fior di latte, los bocconcini y la albahaca.
Bianca. En este caso se trata de una deliciosa receta apta para veganos con burrata de Apulia, toques de fior di latte, alcachofas en aceite de oliva, tomates cherry y albahaca de la huerta.
Fetuccine burro e salvia. Este es un clásico de Italia que es un claro ejemplo donde menos es más. Esta receta, también apta para vegetarianos, está hecha, como lo dice su nombre en italiano, solo con mantequilla y salvia, en este caso de la huerta propia, y es todo un deleite de sabor. La pasta llega en su punto. Totalmente para repetir.
Gelato Gandolini. La familia produce cinco sabores: cioccolato [chocolate], cioccolato fondente [chocolate amargo], pistacchio, vainilla y sorbete de limón, de los cuales puedes elegir dos. Todos cuentan con buena textura y sabor.
Tiramisú de nuestra nonna. Una receta tradicional en este caso elaborada totalmente en el lugar, incluso, el queso mascarpone. Todo esto da vida a un postre suave, de buena textura, y con un buen punto de café, que es la clave. Va espolvoreado con cacao 70%.

☆ ¿DÓNDE?: Alonso de Córdova 2335, Vitacura, Santiago. Para ver dónde está pincha AQUÍ. ☆ LO.

IMG + TXT ©️ / Visitado en enero 2024

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