#CHILE #MILLAHUE – VIK Zero, cocina cero huella de carbono

<strong>Loreto</strong>  Oda Marín

Loreto Oda Marín

Periodista y licenciada en comunicación social con un hambre gigante por todo lo que tiene que ver con gastronomía, coctelería, hotelería y viajes.

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Estos fogones, que funcionan solo los fines de semana, se alimentan de la huerta donde están emplazados, que es el corazón de su cocina. No es necesario ser huésped del hotel o hacer una cata para conocer esta fresca propuesta.

El verdor de la huerta combina con un cielo de celeste profundo que es visitado por unas nubes que parecen algodón, mientras la cordillera corona el paisaje de este sector del valle de Millahue. Se respira calma. Acá el tiempo parece ser otro. Es el tiempo de la naturaleza. Y es que este espacio, de 5.000 metros, es un verdadero tesoro, pues produce unas 250 variedades de frutas, vegetales, hierbas y flores comestibles en verano, y la mitad en la temporada otoño-invierno. Algunas de ellas, incluso, están en peligro de extinción. 

Desde que comenzó este proyecto, en el 2014, una de las misiones era que una parte de este lugar estuviese destinado a la conservación, mediante el cuidado y rescate de ciertas semillas e insumos, una labor que se lleva actualmente a cabo en conjunto con productores locales. 

IMG ©️ Loreto Oda M.

Menta anís, acedera, chícharo, feijoa, ají panca, borrajas, repollos, cuatro tipos de lechugas, microgreens y unos 22 tomates diferentes son algunos de los productos que nacen de esta tierra que es tratada sin químicos y que es la encargada de alimentar las tres cocinas que componen el hotel y viña VIK: Milla Milla, el restaurante insigne que es de acceso exclusivo para los huéspedes; Pavilion, que se emplaza en medio de los viñedos y a un costado de la bodega; y VIK Zero, la más nueva, que se ubica en mitad de todo este verdor, por lo que su slogan es de Del huerto a la mesa, pues posee huella de carbono cero. Y de ahí su nombre.

Si el menú de esta propuesta más relajada y rústica contiene algún componente cárnico es de algún animal criado en el lugar para cumplir así con su primicia. Por lo mismo, es bastante dinámico, debido a que se nutre con lo que entrega la cosecha, eso significa que cambia cada vez que comienza un nuevo turno, es decir, sábados y domingos en otoño e invierno, para sumar el viernes durante la temporada primavera-verano. 

Camilo Celis, chef de VIK Zero. IMG ©️ Loreto Oda M.

En este espacio, con una capacidad para 50 personas, prima la madera y los ventanales, para así poder apreciar el panorama mientras se disfruta de las recetas que nacen de su horno de barro, su cocina a leña o su parrilla, las cuales son ejecutadas por Camilo Celis, quien comanda estos sabores que cuentan con opciones para vegetarianos, veganos, celíacos y para los que practican la dieta Keto.

Desde el mediodía Camilo echa a andar la cocina para ofrecer un menú a ciegas, dado que no hay carta, pues depende de lo que se ha podido recolectar en la mañana o el día anterior. Este comprende de seis pasos entre snacks, entrada, fondo y postre, más tres copas de vinos o jugo de uva para quienes buscan alternativas sin alcohol.

El primer bocado se disfruta mientras se realiza el tour gratuito por esta huerta estacional de cultivo rotativo, el que se lleva a cabo antes de llegar a la mesa, debido a que la idea es entender el concepto de esta cocina y de dónde provienen los insumos que luego llegan al plato. 

Zapallos de la huerta asados. IMG ©️ Loreto Oda M.

Coliflor confitada, que ha sido untada con mantequilla miso, acompañada de un hummus de garbanzos, avellanas tostadas y clorofila neutra; una Crema de zapallo especiada con cardamomo, canela, enebro y clavo de olor, con un gel de membrillo, queso de cabra, flores y brotes; una Polenta con pecho de cerdo sellado y asado con chimichurri de hierbas, repollo, bruselas asadas e hierbas frescas; o una Leche Asada hecha en el horno de barro son algunas de las posibilidades que puedes encontrar en tu paso por VIK Zero.

Sin embargo, hay otra forma de disfrutar sus sabores, de una forma más relajada aún, y es mediante su picnic, el que puede ser en una mesa montada en los alrededores o sobre unas mantas que se instalan bajo de los árboles que dan la bienvenida al huerto. La canasta lleva copas de vino o jugo de uva, quesos, charcutería, conservas hechas en el lugar con insumos que ofrece este espacio y sánguches preparados con insumos que ofrece la temporada.

Para acceder a esta experiencia no es necesario ser huésped del hotel o realizar una cata de vinos en la bodega, pero sí se recomienda reservar para no perder la posibilidad de comer lo que nace a metros del lugar, algo que a estas alturas es un verdadero lujo.

☆ ¿DÓNDE?: Viña VIK, valle de Millahue en San Vicente de Tagua Tagua. Para ver dónde está pincha AQUÍ.

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IMG + TXT ©️ / Visitado mayo 2024

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